
Estamos en la Zaragoza de principios del siglo XIX. Allí una humilde familia de agricultores lleva una vida cómoda, aunque sin excesos, en medio de una Europa convulsa y de una España en la que andan reñidas la política y la urgente necesidad de remediar las grandes necesidades de todo tipo que sufre la población. En el hogar de Manuel e Hilaria no faltan alegrías, trabajo, ilusiones, preocupaciones,gritos, juegos, sorpresas e hijos, muchos hijos.
Todo este mundo difícil pero feliz se desmorona cuando los franceses invaden la villa en 1808 y convierten a todos miembros de esta familia en soldados, enfermeros, defensores improvisados de una ciudad que está totalmente decidida a decidir su futuro. Un futuro que no es otro que su libertad y su independencia.
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